Nacido en 1968 en la ciudad de Guadalajara, persevera en plantearse la pintura como un gran arte que requiere terribles exigencias formales, a la vez que prevé un futuro colapsado en el consumismo y la decadencia de una clase dirigente condenada a la extinción. Garval entiende que la pintura y la escultura pueden ser un conjuro contra el desastre que avizora en sus escenas apocalípticas, y acaso por ello reitera en sus obras la visión de los futuros vencidos que hoy se contemplan engañados por espejos que les aseguran ilusorías prosperidades permanentes.
En contraste, este pintor y escultor nacido en la capital de Oaxaca en 1967 ha buscado evolucionar sus técnicas y preocupaciones estéticas, logrando hasta la fecha tres épocas bien diferenciadas en su obra, las cuales ha tenido similar aceptación en el mercado.